Divorcios en México 2025: Estadísticas del INEGI, comparación por estados y la situación de Nuevo León.
Por Badillo Asociados | Actualizado en 2026

Introducción

El matrimonio continúa siendo una de las instituciones jurídicas y sociales más importantes en México. Cada año, cientos de miles de parejas deciden formalizar su relación mediante el matrimonio con la expectativa de construir un proyecto de vida en común. Sin embargo, las estadísticas oficiales muestran que un número cada vez mayor de esas uniones termina en divorcio.

De acuerdo con información publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante los últimos años México ha experimentado un cambio importante en la dinámica familiar. Aunque el número de matrimonios sigue siendo superior al de divorcios, la diferencia entre ambos indicadores se ha reducido de manera constante, reflejando transformaciones sociales, económicas y jurídicas que han modificado la forma en que los mexicanos enfrentan las relaciones de pareja.

Este fenómeno no significa necesariamente que el matrimonio esté desapareciendo. Más bien, evidencia que hoy las personas cuentan con mayores herramientas legales para poner fin a relaciones que ya no cumplen con los fines para los cuales fueron creadas, privilegiando en muchos casos la estabilidad emocional, la seguridad de los hijos y la protección de su patrimonio.

En entidades como Nuevo León, esta tendencia resulta aún más evidente. Las estadísticas nacionales colocan al estado entre aquellos con la mayor proporción de divorcios respecto al número de matrimonios celebrados, situación que convierte al derecho familiar en una de las áreas jurídicas con mayor crecimiento durante los últimos años.

En este artículo analizaremos las cifras oficiales del INEGI desde el año 2020, compararemos la evolución de los matrimonios y los divorcios en México, revisaremos cuáles son los estados con mayor incidencia de divorcios, explicaremos por qué Nuevo León ocupa uno de los primeros lugares nacionales y abordaremos las principales implicaciones jurídicas que toda persona debe conocer antes de iniciar un procedimiento de divorcio.

Nuestro objetivo no es únicamente presentar estadísticas, sino ayudar al lector a comprender qué significan estos datos y cómo pueden influir en las decisiones familiares y patrimoniales de miles de personas.

¿Por qué es importante analizar las estadísticas de divorcio?

Las estadísticas oficiales no solo representan números; reflejan cambios profundos en la sociedad mexicana. Analizar su evolución permite identificar tendencias que impactan directamente en las familias, en el sistema de justicia y en la forma en que el Estado responde a las necesidades de la población.

Conocer estos datos resulta útil porque permite:

  • Comprender cómo ha evolucionado el matrimonio en México durante los últimos años.
  • Identificar el incremento o disminución de los divorcios a nivel nacional.
  • Comparar la situación entre las distintas entidades federativas.
  • Analizar el comportamiento específico de Nuevo León frente al resto del país.
  • Entender por qué el derecho familiar se ha convertido en una de las ramas jurídicas con mayor demanda.

Para quienes atraviesan una separación, estas cifras también ayudan a dimensionar que el divorcio es una realidad cada vez más frecuente y que existen mecanismos legales diseñados para proteger los derechos de ambos cónyuges y, especialmente, el interés superior de los hijos cuando existen menores de edad involucrados.

En las siguientes secciones revisaremos la evolución de los matrimonios y divorcios en México desde 2020, utilizando exclusivamente información oficial del INEGI, para posteriormente analizar qué explica estas tendencias y cuál es la posición de Nuevo León dentro del panorama nacional.

AñoMatrimoniosDivorciosDivorcios por cada 100 matrimonios
2020335,56392,73927.6
2021453,085149,67533.0
2022507,052166,76632.9
2023501,529163,58732.6
2024486,645161,93233.3

La pandemia modificó temporalmente las estadísticas

El año 2020 representa una excepción dentro de la serie histórica. La emergencia sanitaria provocó el cierre temporal de juzgados, registros civiles y oficinas gubernamentales, lo que redujo considerablemente tanto la celebración de matrimonios como la tramitación de divorcios.

Durante ese año únicamente se registraron 335,563 matrimonios, la cifra más baja de las últimas décadas, mientras que los divorcios descendieron hasta 92,739, muy por debajo de los niveles observados antes y después de la pandemia. Esta disminución no obedeció necesariamente a una mejora en la estabilidad de las familias, sino a las restricciones operativas impuestas por la contingencia sanitaria.

La recuperación fue inmediata

Con la reapertura gradual de las instituciones públicas en 2021, los registros comenzaron a normalizarse.

Los matrimonios aumentaron más de 117 mil respecto del año anterior y los divorcios crecieron cerca del 61 %, alcanzando nuevamente niveles similares a los observados antes de la pandemia. A partir de ese momento las cifras se estabilizaron, aunque manteniendo una característica importante: aproximadamente uno de cada tres matrimonios celebrados tiene como contraparte un divorcio registrado durante el mismo periodo estadístico.

México registra alrededor de 160 mil divorcios cada año

Las cifras de 2022, 2023 y 2024 muestran una notable estabilidad.

Durante esos tres años el número de divorcios se mantuvo alrededor de 160 mil procedimientos anuales, mientras que los matrimonios oscilaron entre 486 mil y 507 mil.

En otras palabras, aunque cada año miles de parejas continúan contrayendo matrimonio, el divorcio se ha consolidado como un procedimiento jurídico habitual dentro del sistema de justicia familiar mexicano. Lejos de representar una situación extraordinaria, hoy forma parte de la realidad cotidiana de los tribunales y registros civiles del país.

La proporción de divorcios continúa creciendo

Uno de los indicadores más utilizados por el INEGI es la relación entre divorcios y matrimonios.

En 2020 se registraban 27.6 divorcios por cada 100 matrimonios.

Para 2024 esa cifra aumentó a 33.3 divorcios por cada 100 matrimonios, lo que representa un incremento significativo en apenas cuatro años. Este indicador confirma una tendencia que ya venía observándose desde antes de la pandemia: el divorcio tiene un peso cada vez mayor dentro de la dinámica familiar mexicana.

¿Por qué aumentan los divorcios en México? Un análisis de las causas, edades y duración de los matrimonios

Cuando se habla del incremento en el número de divorcios, es común pensar que la causa principal son las infidelidades o los conflictos de pareja. Sin embargo, las estadísticas oficiales muestran una realidad distinta: la mayoría de los divorcios en México ya no obedecen a una causa específica, sino a la simple decisión de uno o ambos cónyuges de poner fin al matrimonio.

Este cambio responde a la evolución del derecho familiar mexicano y a profundas transformaciones sociales ocurridas durante las últimas décadas.

La principal causa ya no es un conflicto: es el divorcio incausado

Uno de los datos más reveladores del INEGI es que el 67.2 % de los divorcios registrados en 2024 correspondieron al divorcio incausado, mientras que el 31.3 % se tramitaron por mutuo consentimiento. Las demás causas legales representaron menos del 2 % del total.

En otras palabras, prácticamente siete de cada diez divorcios en México se presentan sin necesidad de acreditar culpa, infidelidad, violencia o abandono.

Este cambio refleja una evolución importante del sistema jurídico mexicano: hoy el Estado reconoce que ninguna persona debe permanecer casada en contra de su voluntad.

En entidades como Nuevo León, el divorcio incausado se ha convertido en el procedimiento más utilizado debido a su rapidez y porque evita que los cónyuges tengan que demostrar una causa específica para obtener la disolución del matrimonio.

¿Qué nos dicen realmente estas cifras?

Hace apenas unas décadas, quien deseaba divorciarse debía demostrar judicialmente alguna causal prevista en la ley.

Era frecuente escuchar argumentos como:

  • adulterio;
  • violencia familiar;
  • abandono del hogar;
  • alcoholismo;
  • drogadicción;
  • incumplimiento de obligaciones alimentarias;
  • incompatibilidad de caracteres.

Actualmente, en la mayoría de los casos ya no es necesario probar ninguna de esas circunstancias.

Basta con que uno de los esposos manifieste su voluntad de no continuar casado para que el procedimiento pueda iniciar, quedando para una etapa posterior la resolución de temas como:

  • guarda y custodia;
  • convivencia con los hijos;
  • pensión alimenticia;
  • liquidación del régimen patrimonial.

Esta modificación legal explica, en buena medida, el incremento sostenido de los divorcios observado durante los últimos años.

¿A qué edad se divorcian los mexicanos?

El INEGI también permite conocer el perfil demográfico de quienes deciden terminar su matrimonio.

Durante 2024:

  • Edad promedio de las mujeres al divorciarse: 41.1 años.
  • Edad promedio de los hombres al divorciarse: 43.6 años.

Estas cifras muestran que el divorcio suele presentarse cuando las personas ya han consolidado una vida familiar, profesional y patrimonial.

No se trata únicamente de matrimonios recientes. En muchos casos existen:

  • hijos;
  • bienes inmuebles;
  • negocios;
  • créditos hipotecarios;
  • empresas familiares;
  • inversiones comunes.

Por ello, el divorcio moderno implica mucho más que la disolución del vínculo matrimonial: representa una reorganización integral del patrimonio y de la dinámica familiar

Cada vez más personas deciden poner fin a relaciones de larga duración.

Las estadísticas muestran otra realidad interesante.

Contrario a la creencia de que la mayoría de los divorcios ocurre durante los primeros años de matrimonio, una parte importante corresponde a parejas que llevaban muchos años casadas.

Esto puede explicarse por diversos factores:

  • los hijos ya alcanzaron la independencia;
  • estabilidad económica;
  • mayor expectativa de vida;
  • independencia financiera de ambos cónyuges;
  • búsqueda de bienestar emocional durante una etapa distinta de la vida.

Es decir, muchas parejas deciden permanecer unidas mientras cumplen determinadas responsabilidades familiares y posteriormente optan por reorganizar su proyecto de vida.


El cambio social detrás de las estadísticas

Las cifras del INEGI reflejan mucho más que un incremento en los divorcios.

También evidencian una transformación en la sociedad mexicana.

Actualmente existe:

  • menor estigmatización del divorcio;
  • mayor igualdad entre hombres y mujeres;
  • independencia económica femenina;
  • mayor acceso a la justicia;
  • procedimientos judiciales más ágiles;
  • reconocimiento del derecho al libre desarrollo de la personalidad.

Hoy el divorcio ya no se percibe necesariamente como un fracaso personal, sino como una herramienta jurídica que permite concluir una relación cuando la convivencia ha dejado de ser viable.


La visión jurídica de Badillo Asociados.

Como abogados especializados en Derecho Familiar, consideramos que las estadísticas del INEGI deben interpretarse con responsabilidad.

El incremento en los divorcios no significa que las familias mexicanas sean más frágiles.

Lo que reflejan es una sociedad en la que las personas cuentan con mayores mecanismos legales para tomar decisiones sobre su vida personal y proteger sus derechos.

Sin embargo, detrás de cada divorcio existen situaciones profundamente humanas:

  • hijos que requieren estabilidad;
  • patrimonio construido durante años;
  • empresas familiares;
  • viviendas;
  • pensiones alimenticias;
  • emociones intensas que pueden dificultar la negociación.

Por ello, el objetivo de un procedimiento de divorcio no debería ser “ganar” un juicio, sino alcanzar soluciones jurídicas que permitan reorganizar la vida familiar con el menor conflicto posible y con pleno respeto a los derechos de todas las personas involucradas.

Nuevo León: uno de los estados donde más divorcios se registran en México.

Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que Nuevo León se mantiene, año tras año, entre las entidades con la mayor proporción de divorcios del país.

Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, la entidad ha ocupado de forma constante los primeros lugares nacionales, únicamente por debajo de estados como Campeche y Tamaulipas.

Evolución reciente de Nuevo León

AñoDivorcios por cada 100 matrimoniosLugar nacional
202048.8*3.º
202157.0*3.º
202258.3*3.º
202359.53.º
202458.83.º

*Valores obtenidos de la serie histórica del INEGI para la relación divorcios-matrimonios por entidad federativa.

Como puede observarse, durante los últimos cinco años Nuevo León ha registrado aproximadamente 60 divorcios por cada 100 matrimonios, una cifra muy superior al promedio nacional.

Mientras que en México la media fue de 33.3 divorcios por cada 100 matrimonios en 2024, en Nuevo León la relación alcanzó 58.8, es decir, casi el doble del promedio nacional.

¿Por qué Nuevo León presenta tantos divorcios?

El INEGI no determina las causas específicas por entidad federativa. Sin embargo, diversos factores sociales y jurídicos pueden contribuir a explicar por qué Nuevo León mantiene una proporción tan elevada de divorcios.

Entre ellos destacan:

1. Mayor acceso a la justicia

Nuevo León cuenta con un sistema judicial especializado en materia familiar, lo que facilita la tramitación de procedimientos de divorcio.


2. Predominio del divorcio incausado

La posibilidad de que cualquiera de los cónyuges solicite el divorcio sin necesidad de acreditar una causa ha simplificado considerablemente estos procedimientos.

Actualmente, a nivel nacional, más de dos terceras partes de los divorcios corresponden al divorcio incausado, tendencia que también se observa en Nuevo León.


3. Mayor independencia económica

Nuevo León posee uno de los niveles de desarrollo económico más altos del país.

La mayor participación de hombres y mujeres en el mercado laboral puede traducirse en una mayor autonomía para tomar decisiones sobre la continuidad de una relación matrimonial.


4. Cambios culturales

Durante las últimas décadas ha disminuido el estigma social asociado al divorcio.

Actualmente muchas personas consideran que poner fin a un matrimonio que ha dejado de funcionar resulta preferible a prolongar una convivencia marcada por conflictos permanentes.

Un consejo de Badillo Asociados

En Badillo Asociados creemos firmemente que no todos los problemas de pareja deben terminar en un divorcio.

Cuando aún existen respeto, comunicación y disposición de ambas personas para reconstruir su relación, alternativas como la terapia de pareja, la mediación familiar o el acompañamiento psicológico pueden ayudar a superar momentos difíciles y fortalecer el matrimonio.

Sin embargo, también existen situaciones en las que continuar juntos deja de ser una opción saludable. Cuando el respeto se ha perdido, existe violencia física, psicológica, económica o sexual, cuando hay conductas que ponen en riesgo la integridad de alguno de los miembros de la familia, o simplemente cuando la relación se ha vuelto irreparable, es válido considerar una separación definitiva.

Si ese momento llega, procura que el proceso se lleve con madurez y responsabilidad.

Los hijos nunca deben convertirse en un instrumento de presión, venganza o negociación.

Ellos tienen derecho a seguir disfrutando del amor, cuidado y presencia de ambos padres, aun cuando la relación de pareja haya terminado.

Un divorcio pone fin al matrimonio, pero nunca pone fin a la responsabilidad de ser madre o padre.

Las decisiones que tomes durante este proceso pueden influir en la estabilidad emocional de tus hijos durante muchos años. Por ello, procura privilegiar el diálogo, el respeto y el interés superior de los menores por encima de cualquier diferencia personal.

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